Nuestra Historia
Nahuen: 25 años de cosas ricas hechas con amor


Así nació Carnicería Argentina La Estancia
Llegué a Estados Unidos en 1986 buscando un futuro mejor para mi familia. Con los años construí una vida aquí, pero al acercarse el 2000 sentí que era momento de abrir un nuevo camino. Así que decidí buscar una oportunidad en Miami, aunque todavía no sabía cuál sería.
La idea apareció un día, jugando al golf con un amigo en Doral. Vimos que casi todas las casas alrededor del campo tenían una parrilla y pensamos, como buenos argentinos: ¿Y si les ofrecemos la mejor carne para hacer un asado?
Doral aún no era ciudad. Vivíamos allí muchos latinos, entre ellos una gran comunidad argentina, pero faltaba un lugar donde encontrar esos sabores que tanto extrañábamos de casa. Así que buscamos un local y empezamos a aprender un negocio completamente nuevo para nosotros.
Firmamos el contrato de alquiler en junio de 2000. Prepararlo todo tomó más tiempo del que imaginábamos. Finalmente estábamos listos para abrir el 11 de septiembre de 2001, sin saber lo que ocurriría ese día. Ante la tragedia, postergamos la inauguración dos días.
Así nació Carnicería Argentina La Estancia. Además de carne para el asado, ofrecíamos medialunas, facturas, tortas, sándwiches de miga y productos argentinos que hacían sentir un poquito más cerca de casa a quienes vivían lejos de ella.
Comenzamos entre tres socios y recibimos muy pronto el cariño de la comunidad. Casi dos años después, nuestras diferencias nos llevaron a separarnos. Seguí adelante y busqué un nombre que hablara de mis raíces. Elegí Patagonia, el lugar donde había vivido toda mi vida y que siempre llevé en el corazón.

Cosas ricas hechas con amor
En ese momento sabía poco de gastronomía y de restaurantes. Aprendí trabajando, probando, equivocándome y volviendo a intentar. El idioma era un desafío y una familia numerosa dependía de mí. Pero creía en lo que estábamos construyendo.
Me guiaban tres ideas sencillas, mis «tres B»: buena calidad, buen servicio y buenos precios. Y una más que para mí lo unía todo: quería que cada persona se sintiera como si estuviera comiendo en su casa.
Cuando nuestros clientes ya conocían el negocio como Patagonia, llegó otro cambio. Una disputa legal con la marca de ropa del mismo nombre nos obligó a dejar de usarlo. Había que volver a empezar y contarles a todos por qué cambiábamos.
Buscando un nombre nuevo, volví a mirar hacia la Patagonia y conocí una palabra de origen mapuche que, según encontré, hablaba de energía y fuerza: Nahuen. Sentí que también hablaba de nuestra historia. La elegimos aunque sabíamos que no sería fácil de pronunciar en inglés. Era única, como el lugar que queríamos seguir construyendo.
Con el nuevo nombre renovamos nuestra imagen y pusimos en palabras lo que siempre habíamos hecho: cosas ricas hechas con amor.
Hoy, 25 años después de aquel primer día, Nahuen se prepara para un nuevo capítulo. Queremos compartirlo con quienes nos acompañan en Doral, Tamarac y Key Biscayne. Hemos cambiado y crecido, pero seguimos llevando nuestro origen argentino y, hoy más que nunca, un corazón latino.

Esa es la historia de Nahuen
En este camino han sido fundamentales todas las personas que trabajaron en Nahuen. Cada una dejó su huella. Recuerdo con especial cariño a los chicos y chicas de secundaria que encontraron aquí su primer trabajo antes de ir a la universidad. Los vimos crecer. Muchos hoy son profesionales, formaron sus familias y regresan con sus hijos a compartir en Nahuen.
Gracias a cada persona que ha entrado por nuestras puertas, que nos ha acompañado en los cambios y que ha hecho de este lugar parte de su historia.
Y gracias, especialmente, a mi esposa y a mis cuatro hijos. Estuvieron a mi lado en cada comienzo, en cada dificultad y en cada alegría. Nada de esto habría sido posible sin ellos.
Lo que empezó con una idea entre amigos se convirtió en un lugar al que muchas personas sienten que pueden volver como a casa. Esa es la historia de Nahuen. Y también es la historia de todos ustedes.
Con cariño, Andres Amorosi
Fundador